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09/05
San Pacomio
Nació en el Alto Egipto, en el seno de una familia pagana que vivía de acuerdo con los usos y costumbres de la sociedad del Imperio Romano, y vivió entre el 287 y el 347.

A la edad de 20 años, fue enrolado contra su voluntad en el ejército. Sin embargo, su carácter independiente y su fuerte personalidad le crean conflictos con sus superiores, y eventualmente es encarcelado.

En prisión el joven soldado conoce a un grupo de cristianos que había sido arrestado, y le impresiona vivamente su caridad y su tranquilidad de espíritu.

Al ser liberado, San Pacomio se integra a una comunidad cristiana al sur de Egipto, en la actual Kasr-es-Sayad, donde recibe el bautismo. Ahí descubre que su verdadera vocación es llevar una vida ascética, y decide peregrinar en soledad.

En 320, en Tabennisi, la actual Dandara, en la orilla derecha del Nilo, San Pacomio fundó un monasterio, del cual se convirtió en su primer abad. La leyenda cuenta que el sitio le fue señalado por un ángel, que también le transmitió la rígida regla que habría de seguir la orden.

Al ir juntándosele adeptos, la fama del monasterio se propagó rápidamente, y el monasterio creció. En aquella época, la idea de una comunidad de monjes era nueva, pues hasta entonces se acostumbraba el retiro solitario de los ermitaños.

Al morir, San Pacomio dejó un legado de nueve monasterios para varones, con una población de 9000 monjes, así como dos conventos para mujeres. Todos ellos eran autosuficientes, pues producían lo necesario para subsistir sin necesidad de contacto con el mundo exterior.

SAN PACOMIO nos enseña que la fortaleza de carácter es un don ejemplar que puede ser transmitido.