Home Contáctenos







Nuestros Patronos
La Sagrada Familia

La Sagrada Familia es el nombre con el que la Iglesia designa el núcleo en el cual nace y vive Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre.
Es la expresión más rica de la Encarnación de Jesucristo, ya que asume la realidad más rica de los hombres, que es la familia.

Ella, constituída por José, a quien la tradición de la Iglesia lo considera el esposo de María -la Virgen elegida para ser la Madre de Dios-, y Jesús, aquel que, nacido en Belén, vivió y creció como cualquier niño de aquella Palestina, hasta el momento de su manifestación pública a sus contemporáneos, para iniciar su ministerio de Revelación y Salvación.

La figura de la Sagrada Familia es para la comunidad católica una síntesis de su fe, ya que ella expresa la riqueza de la Encarnación: el Hijo de Dios que asume en todo la condición humana y de esta manera empieza la reconstitución del hombre, la recuperación de la humanidad y la posibilidad del Reino nuevo y definitivo de Dios en medio nuestro.
Es una imagen que nos "habla", en forma palpable, de la inserción de Jesús entre los hombres, en la vida de todos y cada uno de nosotros.

La devoción ha deseado tener una celebración particular en honor de la Sagrada Familia de Nuestro Señor, fijando su festividad el primer domingo posterior a Navidad. Indudablemente, los tiempos actuales han tenido mucho que ver con la insistencia del Papa Juan XXIII en la renovación de esta fiesta, que engloba a tres personas cuya vida en común, sería de desear, fuese un ejemplo eficaz para las familias de hoy en día. Porque cada uno de los miembros de esta familia vivió para Dios y para el otro, en la sencillez y en el heroísmo, sin brillo, pero siempre con sinceridad.


San Roque

San Roque nació, según la tradición, en Montpellier, Francia y fue un peregrino que se desplazó a Roma. Recorrió Italia y se dedicó a curar a todos los infectados de la peste y falleció en olor de santidad. Su vida la tenemos que fechar con toda seguridad, a partir de la mitad del siglo XIV y su muerte, muy probablemente, ocurrió en Anguera.

Su devoción se extendió muy rápido a partir del siglo XV. Desde Venecia se extendió el culto hacia el mundo germánico y a los Países Bajos. En 1477, en ocasión de otra epidemia de peste, se fundó en Venecia una cofradía que bajo su honor se dedicó al hospedaje de enfermos de peste y que fue conocida como Confraternità o Scuole di San Rocco. Dicha agrupación fomentó la devoción al santo construyendo capillas y más centros de acogida por toda Italia. Una de las iglesias más conocidas que están dedicadas a este santo está en París, muy cerca del museo del Louvre, la hizo edificar Luis XIV en 1563.

Toda Europa e incluso América Latina están sembradas de templos que le fueron dedicados. Su santoral es el 16 de agosto.