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Sábado 4 de julio de 2026
TEXTOS
Libro de Amós 9,11-15
Así dice el Señor: "Aquel día, levantaré la tienda caída de David, taparé sus brechas, levantaré sus ruinas como en otros tiempos. Para que posean las primicias de Edom, y de todas las naciones, donde se invocó mi nombre. -Oráculo del Señor-. Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que el que ara sigue de cerca al segador; el que pisa las uvas, al sembrador; los montes manarán vino, y fluirán los collados. Haré volver los cautivos de Israel, edificarán ciudades destruidas y las habitarán, plantarán viñas y beberán de su vino, cultivarán huertos y comerán de sus frutos. Los plantaré en su campo, y no serán arrancados del campo que yo les di, dice el Señor, tu Dios."
Salmo 84
"Dios anuncia la paz a su pueblo."
Voy a escuchar lo que dice el Señor: "Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos y a los que se convierten de corazón." R.
La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo. R.
El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos. R.
Evangelio según San Mateo 9,14-17
En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?" Jesús les dijo: ¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan."
COMENTARIO
Tal parece que los discípulos de Juan el Bautista están anclados en una visión retrasada del proyecto de Dios en la historia. No se han actualizado. La alegría del Reino ya se deja sentir y la gente sencilla del pueblo de Jesús lo está celebrando en las sanaciones que han presenciado, en el seguimiento que algunos pescadores y otras personas han hecho del Maestro. Al Reino de ahora en adelante se accede por la fidelidad a Dios y el amor al pobre, no por penitencia y ritos vacíos.
La complicidad entre el vino y los odres es la misma entre Jesús y su pueblo, para que el nuevo proyecto se conserve hay que participar de la fiesta, hay que alegrarse con el novio, vivir la alegría del evangelio, como dice constantemente el Papa Francisco. Al reino de Dios sólo se entra con un corazón nuevo.
¿Mi alegría por el reino contagia como el vino?, ¿Soy signo de la alegría en mi familia, en mi trabajo, en mi comunidad de fe?
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