Home Contáctenos Instagram Facebook








Liturgia y Espiritualidad: Textos Litúrgicos
Lunes 6 de julio de 2026

TEXTOS

Libro de Oseas 2,16.17b-18.21-22
Así dice el Señor: "Yo la cortejaré, me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón. Y me responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que la saqué de Egipto. Aquel día -oráculo del Señor-, me llamará Esposo mío, no me llamará Ídolo mío. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo, me casaré contigo en derecho y justicia, en misericordia y compasión, me casaré contigo en fidelidad, y te penetrarás del Señor."

Salmo 144
"El Señor es clemente y misericordioso."

Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor, merece toda alabanza, es incalculable su grandeza. R.
Una generación pondera tus obras a la otra, y le cuenta tus hazañas. Alaban ellos la gloria de tu majestad, y yo repito tus maravillas. R.
Encarecen ellos tus temibles proezas, y yo narro tus grandes acciones; difunden la memoria de tu inmensa bondad, y aclaman tus victorias. R.
El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R.

Evangelio según San Mateo 9,18-26
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: "Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá". Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que, con sólo tocarle el manto, se curaría. Jesús se volvió, y al verla le dijo: "¡Animo, hija! Tu fe te ha curado. Y en aquel momento quedó curada la mujer. Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: "¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida". Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por aquella comarca.


COMENTARIO

La profunda confianza de Jesús con su Padre lo llevó a enfrentar con lucidez la muerte. Es en el corazón donde surge la confianza.

En el Antiguo Testamento, el desposorio entre Dios e Israel está sellado por la confianza mutua. Dios lleva a su pueblo a una experiencia amorosa, hablándole al corazón, como dice Oseas.

El amor no sólo es caricia, es también una fuerza sanadora, como manifiesta Jesús en el texto evangélico, colaborando para que dos mujeres recuperen su salud. Este relato resalta la importancia del contacto con Jesús, especialmente del "jefe" y de la mujer enferma. Ellos descubren que en Jesús está la vida. Tener un contacto personal, confiar en él, es fundamental en la vida de un creyente, de una comunidad discipular.

¿Mantengo una relación de confianza con los integrantes de mi comunidad cristiana? ¿Me acerco a las personas carentes de salud para brindarles confianza y ayudarles en su proceso de recuperación? ¿Hemos organizado en la comunidad alguna iniciativa para mejorar la salud de las mujeres del entorno?