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Liturgia y Espiritualidad: Textos Litúrgicos
Lunes 27 de julio de 2026

TEXTOS

Libro de Jeremías 13,1-11
Así me dijo el Señor: "Vete y cómprate un cinturón de lino, y rodéate con él la cintura; pero que no toque el agua." Me compré el cinturón, según me lo mandó el Señor, y me lo ceñí. Me volvió a hablar el Señor: "Toma el cinturón que has comprado y llevas ceñido, levántate y ve al río Éufrates, y escóndelo allí, entre las hendiduras de las piedras." Fui y lo escondí en el Éufrates, según me había mandado el Señor. Pasados muchos días, me dijo el Señor: "Levántate, vete al río Éufrates y recoge el cinturón que te mandé esconder allí." Fui al Éufrates, cavé, y recogí el cinturón del sitio donde lo había escondido: estaba estropeado, no servía para nada. Entonces me vino la siguiente palabra del Señor: Así dice el Señor: "De este modo consumiré la soberbia de Judá, la gran soberbia de Jerusalén. Este pueblo malvado que se niega a escuchar mis palabras, que se comporta con corazón obstinado y sigue a dioses extranjeros, para rendirles culto y adoración, será como ese cinturón, que ya no sirve para nada. Como se adhiere el cinturón a la cintura del hombre, así me adherí la casa de Judá y la casa de Israel -oráculo del Señor-, para que ellas fueran mi pueblo, mi fama, mi alabanza, mi ornamento; pero no me escucharon."

Interleccional: Deuteronomio 32
"Despreciaste a la Roca que te engendró."

Despreciaste a la Roca que te engendró, y olvidaste al Dios que te dio a luz. Lo vio el Señor, e irritado rechazó a sus hijos e hijas. R.
Pensando: "Les esconderé mi rostro y veré en qué acaban, porque son una generación depravada, unos hijos desleales." R.
"Ellos me han dado celos con un dios ilusorio, me han irritado con ídolos vacíos; pues yo les daré celos con un pueblo ilusorio, los irritaré con una nación fatua." R.

Evangelio según San Mateo 13,31-35
En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente: "El Reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas". Les dijo otra parábola: "El Reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente". Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas, y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: "Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo".


COMENTARIO

El objetivo de las parábolas es revelar el misterio del reino en la vida del pueblo. El evangelio presenta las parábolas del grano de mostaza y de la levadura.

Con respecto a la del grano de mostaza, nos enseña que el reino de Dios, no desde los criterios de grandeza que rige la sociedad, es una presencia tímida que crece y suscita esperanza. El grano de mostaza es Jesús mismo cuya semilla crece a través de la predicación y la de sus discípulos. La persona que acoge la buena noticia recibe el acompañamiento y la presencia de Jesús.

La parábola de la levadura enfatiza la silenciosa y dinámica acción transformadora de Dios, distinta a los parámetros regidos por la lógica capitalista, ya que el trabajo del Reino es humilde e implica trabajar y sembrar con paciencia. La levadura es la gracia de Dios en manos de hombres y mujeres con la capacidad de transformar el mundo.

¿Cómo descubrimos el paso de Dios en la vida cotidiana?