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Liturgia y Espiritualidad: Textos Litúrgicos
Lunes 10 de agosto de 2026

TEXTOS

Carta II de San Pablo a los Corintios 9,6-10
Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente. Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras. Como dice la Escritura: El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente. El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia.

Salmo 111
"Dichoso el que se apiada y presta."

Feliz el hombre que teme al Señor y se complace en sus mandamientos. Su descendencia será fuerte en la tierra: la posteridad de los justos es bendecida. R.
Dichoso el que se compadece y da prestado, y administra sus negocios con rectitud. El justo no vacilará jamás, su recuerdo permanecerá para siempre. R.
No tendrá que temer malas noticias: su corazón está firme, confiado en el Señor. Su ánimo está seguro, y no temerá, hasta que vea la derrota de sus enemigos. R.
Él da abundantemente a los pobres: su generosidad permanecerá para siempre, y alzará su frente con dignidad. R.

Evangelio según San Juan 12,24-26
En aquel tiempo, Jesús dijo: "Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre."


COMENTARIO

El grano de trigo solo se multiplica si muere. Lo enseñó Jesús cuando se acercaba a su pasión, cuando se acercaba nuestra redención: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo, pero si muere dará mucho fruto". Los creyentes fuimos rescatados por su muerte; su sangre es testimonio. "Cristo ha dado su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos" (1Jn 3,16). Pero ¿cómo podríamos hacer lo mismo que nuestro maestro, si él no nos hubiera dado el ejemplo para imitarle?

La Cruz es el lugar máximo de la revelación en el cristianismo. Con el símbolo de la Cruz la teología cristiana original ha querido presentar a Dios de una manera diferente a como se ha hecho tradicionalmente en todas las fenomenologías religiosas.

Pero la historia cristiana, envuelta en todo el modelo paradigmático occidental, se fue cerrando y no pudo captar que Dios se revela en la debilidad de un Crucificado, por ello la Iglesia se esforzó para presentar a Dios desde el poder y no desde la debilidad.

Hoy el relato evangélico recuerda que Dios asumió la debilidad humana, para revelar el misterio de su propia vida. Jesús, con su ejemplo, aclara que Dios no funciona en la lógica donde lo ha metido la religión; proclama que Dios es simple, sencillo. Esa es la gran propuesta de Jesús. Aceptar que Dios actúa en la debilidad y que es en la debilidad de la Cruz, en el amor, donde el genuino discípulo de Jesúa cambiará la historia.