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Martes 1 de septiembre de 2026
TEXTOS
Carta I de San Pablo a los Corintios 2,10b-16
Hermanos: El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios. ¿Quién conoce lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre, que está dentro de él? Pues, lo mismo, lo íntimo de Dios lo conoce sólo el Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido un Espíritu que no es del mundo, es el Espíritu que viene de Dios, para que tomemos conciencia de los dones que de Dios recibimos. Cuando explicamos verdades espirituales a hombres de espíritu, no las exponemos en el lenguaje que enseña el saber humano, sino en el que enseña el Espíritu, expresando realidades espirituales en términos espirituales. A nivel humano, uno no capta lo que es propio del Espíritu de Dios, le parece una necedad; no es capaz de percibirlo, porque sólo se puede juzgar con el criterio del Espíritu. En cambio, el hombre de espíritu tiene un criterio para juzgarlo todo, mientras él no está sujeto al juicio de nadie. "¿Quién conoce la mente del Señor para poder instruirlo?" Pues bien, nosotros tenemos la mente de Cristo.
Salmo 144
"El Señor es justo en todos sus caminos."
El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R.
Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. R.
El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan. R.
Evangelio según San Lucas 4,31-37
En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de la Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios". Jesús le intimó: "¡Cierra la boca y sal!" El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: "¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen". Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.
COMENTARIO
Jesús hablaba con autoridad. La autoridad se diferencia del poder en que la primera significa la capacidad para hacer crecer, desarrollar, acompañar a una persona mientras que el poder radica en la capacidad de poseer, dominar, someter.
La autoridad de Jesús significa que sus palabras, acompañadas de sus hechos ayudan a la gente a crecer en su fe y su esperanza. En cambio ejerce poder sobre los espíritus del mal porque los somete y los aniquila.
Notemos que el episodio transcurre en la Sinagoga, lugar de culto y de instrucción del pueblo judío. El espíritu maligno pone de manifiesto la incapacidad de la ley y del culto de humanizar a las personas, de mantener viva la esperanza en el pueblo. Por eso la autoridad de Jesús consiste en devolverle al pueblo el sentido de su vida, la esperanza de la liberación. Autoridad frente al pueblo, poder frente a la maldad.
¡Cuánta autoridad necesitamos hoy en nuestras instituciones sociales, políticas y eclesiales para devolver la esperanza en otro mundo posible!
¿Cómo vives la experiencia de la autoridad?
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