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Liturgia y Espiritualidad: Textos Litúrgicos
Viernes 11 de septiembre de 2026

TEXTOS

Carta I de San Pablo a los Corintios 9,16-19.22b-27
Hermanos: El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio. Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio. Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles. Me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos. Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes. Ya sabéis que en el estadio todos los corredores cubren la carrera, aunque uno solo se lleva el premio. Corred así: para ganar. Pero un atleta se impone toda clase de privaciones. Ellos para ganar una corona que se marchita; nosotros, en cambio, una que no se marchita. Por eso corro yo, pero no al azar; boxeo, pero no contra el aire; mis golpes van a mi cuerpo y lo tengo a mi servicio, no sea que, después de predicar a los otros, me descalifiquen a mí.

Salmo 83
"¡Qué deseables son tus moradas, Señor!"

Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. R.
Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. R.
Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza al preparar su peregrinación. R.
Porque el Señor es sol y escudo, él da la gracia y la gloria; el Señor no niega sus bienes a los de conducta intachable. R.

Evangelio según San Lucas 6,39-42
En aquel tiempo ponía Jesús a sus discípulos esta comparación: "¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: 'Hermano, déjame que te saque la mota del ojo', sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano".


COMENTARIO

Casi al final del capítulo seis, Lucas describe la instrucción de los discípulos con las palabras sabias del Maestro. Aquí encontramos una verdadera capacitación en el discipulado que caracteriza a los buscadores de Dios.

El Reinado de Dios consiste en ser iluminados por esa luz que ya en Juan se presenta como la que ilumina a todo ser humano que viene a este mundo. Es por esta razón que un ciego carente de luz no puede ser guía de ciegos.

Los discípulos, han de introducirse en esa luz verdadera que se manifiesta en Jesús de Nazaret para ser guiados a la verdad. Jesús, arremete además contra esa hipocresía disfrazada de apariencia de quien todo lo sabe y se erige como guía de los demás. El corazón de los que son enviados debe tener los mismos sentimientos de Cristo y esa sabiduría no viene de los hombres, sino que es revelada por el Espíritu.

¿Cómo experimento esa luz que ilumina mi vida, que me hace discípulo y servidor del Reino?