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Martes 20 de octubre de 2026
TEXTOS
Carta de San Pablo a los Efesios 2,12-22
Hermanos: Antes no teníais un Mesías, erais extranjeros a la ciudadanía de Israel y ajenos a las instituciones portadoras de la promesa. En el mundo no teníais ni esperanza ni Dios. Ahora, en cambio, estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio. Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu. Por lo tanto, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.
Salmo 84
"Dios anuncia la paz a su pueblo."
Voy a escuchar lo que dice el Señor: "Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos." La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra. R.
La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo. R.
El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos. R.
Evangelio según San Lucas 12,35-38
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas; vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os seguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos."
COMENTARIO
Los seres humanos nos realizamos en la convivencia con las demás personas y nos enriquecemos en el encuentro con cada una de ellas.
Extraordinario fue el encuentro del Papa Pablo VI con Atenágoras, Patriarca de Constantinopla, hace poco más de 50 años. Un abrazo de reconciliación entre la Iglesia de Occidente y la de Oriente. Un encuentro histórico con un gran valor ecuménico.
Por experiencia propia sabemos que no siempre la convivencia es pacífica. Pablo habla de la unidad y de la paz de la comunidad gracias a Cristo Jesús que ha derribado el muro que los separaba. La vida nueva recibida en Él transforma nuestras relaciones y genera la fraternidad y la sororidad universal. En el encuentro diario con Dios y con los demás, Jesús nos invita a ser vigilantes, trabajando en la construcción de la comunidad para que, si llega el Señor a medianoche, nos encuentre haciendo nuestra labor ordinaria, de manera extraordinaria, como decía Teresa de Calcuta.
¿Cuáles son los muros que separan a tu país? ¿Se pueden derribar?
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