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Miércoles 11 de noviembre de 2026
TEXTOS
Carta de San Pablo a Tito 3,1-7
Querido hermano: Recuerda a todos que respeten a los gobernantes y a las autoridades, que les obedezcan y estén siempre dispuestos para cualquier obra buena. Que no injurien a nadie y sean amantes de la paz, que sean benévolos y demuestren una gran humildad con todos los hombres. Porque también nosotros antes éramos insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de los malos deseos y de toda clase de placeres, y vivíamos en la maldad y la envidia, siendo objeto de odio y odiándonos los unos a los otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres, no por las obras de justicia que habíamos realizado, sino solamente por su misericordia, Él nos salvó, haciéndonos renacer por el bautismo y renovándonos por el Espíritu Santo. Y derramó abundantemente ese Espíritu sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador, a fin de que, justificados por su gracia, seamos en esperanza herederos de la Vida eterna.
Salmo 22
"El Señor es mi pastor, nada me puede faltar."
El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque Tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.
Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.
Evangelio según San Lucas 17,11-19
Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea. Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y empezaron a gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!» Al verlos, Jesús les dijo: «Vayan a presentarse a los sacerdotes». Y en el camino quedaron purificados. Uno de ellos, al comprobar que estaba sano, volvió atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano. Jesús le dijo entonces: «¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?» Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado.»
COMENTARIO
"Los milagros" de Jesús, nunca suceden por arte de magia. Todas las personas que reciben "compasión" y son "curadas", deben moverse en fe. La fe es la que hace que el samaritano quede sano. Resulta interesante que los diez leprosos no le pidan a Jesús ser curados; solo quieren compasión. La compasión de Jesús se muestra en "verlos". La mirada de Jesús es sin duda diferente a las miradas de los sacerdotes, de la comunidad y de la ley, que los "miraban" como "muertos en vida". La sanación de la lepra no se da por arte de magia; requiere que el leproso se dé cuenta de su estado de enfermedad y de contagio. Además, es necesario que el leproso salga de las sombras de muerte, donde la ley, el templo y la sociedad lo han colocado. Una vez que el leproso deja los signos de muerte es capaz de experimentar misericordia y sanación. ¿Eres capaz de reconocer tu lepra, ponerte en camino y suplicar a Jesús tenga compasión de ti?
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