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Sábado 14 de noviembre de 2026
TEXTOS
Carta III de San Juan 5-8
Querido amigo Gayo, te portas con plena lealtad en todo lo que haces por los hermanos, y eso que para ti son extraños. Ellos han hablado de tu caridad ante la comunidad de aquí. Por favor, provéelos para el viaje como Dios se merece; ellos se pusieron en camino para trabajar por él sin aceptar nada de los gentiles. Por eso debemos nosotros sostener a hombres como éstos, cooperando así en la propagación de la verdad.
Salmo 111
"Dichoso quien teme al Señor."
Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita. R.
En su casa habrá riquezas y abundancia, su caridad es constante, sin falta. En las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo. R.
Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos. El justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo. R.
Evangelio según San Lucas 18,1-8
En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: "Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: 'Hazme justicia frente a mi adversario'; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: 'Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara'". El Señor añadió: "Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?, ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?"
COMENTARIO
La parábola del juez que vivía en una ciudad sin nombre, con un sistema en el que la justicia rara vez llegaba a las personas excluidas, no tiene nada de raro. Lo insólito de la parábola es que ese juez anónimo, sin familia, ahora vive como enemigo acérrimo del Dios que imparte justicia.
El juez no puede representar a Dios, porque la función del juez era temer a Yahvé (2Cr 19,6-7). La viuda es la misma imagen del Dios que clama y demanda justicia. "Hazme justicia de mi adversario" no es solo el grito de la viuda de nuestra parábola, sino que esta demanda se ha convertido en el grito eterno de todas las personas que claman día y noche al Dios de la justicia. Este es el grito de millones y millones de personas que alrededor del mundo, recurren una vez más al Dios de la justicia.
Ante tanos jueces inicuos y sistemas injustos, es necesario clamar a Dios como la viuda y hacer que la justicia se realice.
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